Enviado
el viernes, 15 de diciembre de 2006 a las 20:53
Es una tremenda barbaridad, encima que poca gente sabe escribir música, y leer!!! Es como promover el analfabetismo. Es como porhibir la crítica literaria!! O el propio periodismo!!
Es una ridiculez diseñada seguramente por abogados sordos.
Más allá de los derechos editoriales de los mugrientos comerciantes de partituras, existe seguramente una propiedad intelectual sobre la transcripción, me imagino que en esa diferencia estará fundada la decisión. Es una pena.